
Querida familia Parroquial, bienvenidos a este nuevo curso, que el Señor nos regala para darle gloria y profundizar en su conocimiento y amor.
Y como tantas otras veces, os ayudamos a través de la lectura espiritual para ahondar en su AMOR con mayúsculas.
El libro que hoy os traemos es un libro que urge leer. Vivimos en un mundo caracterizado por las prisas y la eficacia, un mundo en donde todos valemos según lo que producimos, y en esa educación de eficacia técnica nuestros hijos, y nosotros mismos, somos arrastrados en nuestros estudios y trabajos.
Ricardo Sada Fernández, autor de este libro, dispone de una dilatada experiencia. Es ingeniero informático, doctor en Teología, sacerdote ordenado en 1981, acompañante espiritual y predicador en redes.
La obra que os proponemos “Educar para la contemplación”, nos introduce en la contemplación, se trata de enseñar a mirar y enseñar a oír, es lo que el autor llama la revolución educativa, en base a enseñar a nuestros hijos y alumnos, en el propio horario escolar, a dedicar un tiempo para pensar y para prestar atención a los problemas que se plantean en el corazón humano a lo largo de la existencia.
Propuesta revolucionaria ya que la educación moderna, ignora el misterio de la Verdad, de la Belleza y del Bien presente en todo. El único campo de interés en la educación moderna es el pensamiento técnico y científico.
Es de vital importancia, invitar a nuestros hijos y alumnos, en el ambiente que se encuentren, a la reflexión, a decidir por sí mismos, y a tomar conciencia de la responsabilidad de sus propias decisiones.
Para ello será necesario habituarlos a oír la voz de Dios en la oración, antes de tomar cualquier decisión, sin resolver cualquier tipo de asunto con imposiciones externas.
Las imposiciones impedirán una verdadera maduración con criterio, maduración necesaria, que fortalecerá a nuestros hijos de manipulaciones, modas, corrientes de opinión, y también frente a sus dudas y debilidades.
Educar para la contemplación, incluirá la educación para los encuentros, el uso de las tecnologías entre los jóvenes, han reducido drásticamente dichos encuentros. Hace falta recuperar la ciencia del saber querer, hacerse con la situación del otro, captar lo que necesita, esto permitirá crecer en nuestro ejercicio de la caridad, que tanto influirá en las relaciones de nuestro día a día.
“El hombre ha sido creado para amar y ser amado.
¿Para qué sirve vivir si no es para crecer en el amor?
¿Para qué sirve morir si no es para dilatar eternamente
ese amor? Lo importante no es hacer mucho, sino
hacerlo bien. Pero, para hacerlo bien, se requiere mucho
Amor. No pierdas tu tiempo obrando sin amor.
(Gastón Courtois, La fuerza del amor)
Os invitamos a dedicar un tiempo a la lectura espiritual de este libro, que no dudamos os hará mirar el fondo de la realidad con AMOR, descubriendo mediante el asombro, el silencio y la interioridad la huella divina que late en cada detalle que nos rodea.



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