¿Cómo puedo colaborar?

Personalmente. Con nuestro servicio, con nuestro tiempo, con nuestra dedicación y con nuestro amor a los demás. Y es muy fácil, tan sólo hay que comentarlo con cualquier sacerdote o componente de algún grupo de la parroquia.

Económicamente. La forma más eficaz, cómoda y con resultados duraderos sería su adhesión al grupo de “FAMILIAS COLABORADORAS” o “CUOTAS PARROQUIALES”, mediante las cuales se hace un donativo mensual, trimestral o anual para ayudar a la parroquia en su mantenimiento y en la prestación de servicios que lleva adelante.

También puede realizar su donativo a través de la nueva página web creada a iniciativa de la Conferencia Episcopal Española (CEE):

Números de cuenta de la parroquia

  • LIBERBANK: ES69 2105 6012 8130 1000 2932
  • CAJA RURAL: ES21 3081 0233 7722 3081 2113
  • LA CAIXA: ES32 2100 5803 8601 0003 2640
  • BANKIA: ES24 2038 5516 9330 0026 3626
  • SANTANDER: ES74 0049 6229 4621 9504 0170
  • BANCO SABADELL: ES14 0081 7171 7000 0169 2077

Desgravaciones fiscales

Para este ejercicio 2.020 las donaciones que hagamos para nuestra Parroquia, debidamente certificadas por nuestro Párroco, tendrán las desgravaciones fiscales según el importe donado.

Ejemplo de tres donaciones, su desgravación y su costo real para el donante, en el primer año.

DONACIÓN DESGRAVACIÓN COSTO REAL
100,00 € 80,00 € 20,00 €
500,00 € 242,50 € 257,50 €
1000,00 € 417,50 € 582,50 €

La importante labor social, pastoral y asistencial que la Iglesia aporta a la sociedad se extiende a través de 70 diócesis que están divididas en 23.021 parroquias, que son atendidas por más de 17.000 sacerdotes. Además, 40.000 religiosos y decenas de miles de seglares contribuyen con su dedicación y esfuerzo a la presencia de la Iglesia en nuestra sociedad, al servicio de todos.

Junto a las parroquias, existen también 616 santuarios y 801 monasterios, además de un número incontable de lugares de culto.

Pero la presencia de la Iglesia no termina ahí. En los miles de centros educativos (guarderías, colegios, centros de formación profesional y universidades) promovidos por instituciones eclesiales se forman más de 1.600.000 alumnos, y en las parroquias reciben formación más de un millón de niños y jóvenes de la mano de cien mil catequistas.

Más de 45 millones de horas se dedican a la actividad pastoral por sacerdotes, seglares y voluntarios. Servicios sacramentales y atención pastoral, catequesis y actividades formativas son las áreas principales en las que se desarrolla toda esta labor.

En sus 9.171 centros asistenciales (hospitales, centros de día, residencias de ancianos, comedores sociales, centros para mitigar la pobreza, centros de orientación familiar, centros para asistencia a inmigrantes, etc.) son recibidas y atendidas casi 4.380.000 de personas.

Nos pasa con nuestra parroquia exactamente lo mismo que nos pasa en casa, con nuestra familia… Como están ahí y no nos faltan, no le damos mérito a todo lo que tenemos en ella. En una parroquia fuimos bautizados y, por eso, pertenecemos a la familia de los hijos de Dios. Somos hermanos entre nosotros por el bautismo, hijos de un mismo Padre. A continuación te vamos decir cosas muy sencillas para sentirte un poco más familia, un poco más parroquia. Igual te suena raro, pero la historia de Dios con los hombres es una historia de amor. Por eso, cuanto más conocemos, más queremos conocer. Es algo tan grande…

  1. ¿Conoces la historia de tu parroquia? ¿Cuándo se construyó? ¿Quién la construyó? ¿Su historia? ¿Los primeros sacerdotes? ¿Los primeros catequistas? El primer bautizo, la primera boda… Hay mucha historia por descubrir y tú formas parte de esa historia. La parroquia nos acompaña en los momentos más importantes y también más cotidianos de nuestra vida.
  2. ¿Conoces cuántos grupos hay? Niños, jóvenes y adultos tienen, al menos, una hora semanal en la parroquia, y van conociendo cada día mejor a Jesucristo. Forman su fe porque hoy es más necesario que nunca dar razón de nuestra esperanza. ¿Por qué creo? ¿Para qué creo?
  3. Quizá, acaso, perteneces a una parroquia muy pequeña, pero esto sirve para una gran parroquia y, también, para una que no lo es tanto. ¿A cuántas personas visita el sacerdote a la semana? ¿O el grupo de Cáritas? ¿Y las personas que acompañan a los enfermos?
  4. Y todo esto, ¿para qué? A lo mejor tú puedes colaborar en alguna actividad en tu parroquia. Puedes dar catequesis, visitar a personas mayores, recibir también catequesis y profundizar en la fe…
  5. Quizá eso de sentarte en una reunión no va contigo. Hoy, por ejemplo, hay templos que, desgraciadamente, no se pueden abrir. Los sacerdotes no pueden llegar a todo, y es importante que haya templos abiertos donde poder rezar, donde encontrarse diariamente en silencio y orar… Tú podrías ofrecerte para estar pendiente del templo y de sus visitantes una hora al día, o a la semana, o cuando puedas. Será un gran y valioso servicio.
  6. ¿Tampoco? ¿Rezar? Fíjate qué importante. Rezar por tu parroquia, por los niños que van a recibir la primera comunión este año; los jóvenes que recibirán el sacramento de la confirmación; los que se van a casar; o por los que han fallecido… Rezar para que la parroquia sea en medio de tu barrio o de tu pueblo un lugar de puertas abiertas, un lugar de misericordia y de esperanza.
  7. Colaboradores voluntarios de Cáritas, de Manos Unidas… ¡Hay tanto por hacer! ¡Tanta necesidad material y espiritual! ¡Tanta falta de consuelo y de esperanza! La mayor de las virtudes es la caridad. En nuestra parroquia tenemos que vivir con fortaleza en la fe, con seguridad en la esperanza y con constancia en el amor. Hacer de la parroquia un lugar cercano, cálido… Una parroquia de puertas abiertas.
  8. Igual que en nuestras casas, también la casa de nuestra familia en la fe tiene unos gastos mensuales: luz, agua, teléfono, calefacción, préstamo… Quizá se necesita alguna reforma: tejados, u otras obras de mantenimiento. ¿Te has interesado alguna vez por esta cuestión? ¿Conoces el presupuesto anual? ¿Conoces los gastos y los ingresos? ¿Qué se puede estar necesitando? También es nuestra casa y las necesidades de nuestra familia.
  9. En el tema económico también puedes ayudar. Con mucho o con poco. Esporádicamente o mensualmente, trimestralmente, semestralmente o anualmente. Además, ahora es una gran oportunidad, porque desde enero de 2016 los donativos a cualquier institución, asociación u ONG van a desgravar más por ley; esto mismo se aplica, por supuesto, a las donaciones que realices a la parroquia y a la diócesis.

Nuestra Parroquia de San Juan de la Cruz se financia, exclusivamente, a través de las aportaciones de los fieles:

  • COLECTAS: aportaciones dominicales y festivas en las celebraciones eucarísticas.
  • ESTIPENDIOS: celebraciones sacramentales tales como bautizos, comuniones, confirmaciones, funerales.
  • APORTACIONES MENSUALES: de las familias que colaboran domiciliando a favor de la Parroquia una cantidad mensual fija que garantice el mantenimiento de nuestras instalaciones y servicios.
  • DONATIVOS PUNTUALES
  • Con ello se celebra la Eucaristía de cada domingo y se administran los sacramentos, así como los funerales, celebraciones de piedad popular, fiestas, etc..
  • Se mantiene el templo abierto la mayor parte de las horas del día, se ayuda a los sacerdotes y religiosas para su sustentamiento y se paga una parte del crédito bancario por la construcción del complejo parroquial.

Además la Parroquia está cerca de todas las personas en los momentos más importantes de la vida, desde la alegría del bautismo o el matrimonio, hasta los momentos difíciles de un funeral. Catequesis, formación, caridad, solidaridad, promoción humana y social, atención y acogida de los más pobres; atención a las personas en situaciones de conflicto, falta de salud o soledad, centro de orientación familiar, dirección espiritual, perdón de los pecados, consejo, etc., son solo algunas de las acciones concretas de la Iglesia y nuestra parroquia en beneficio de todos.

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