Querida familia Parroquial.

Nos adentramos en junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús, devoción que nació de las apariciones de Cristo a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Este mes se invita a los fieles a meditar e imitar el amor incondicional de Cristo.

¿Qué mejor manera de conocer e imitar el corazón de Cristo que de la mano de un hermoso libro de espiritualidad? El libro que os traemos es un libro de Ejercicios Espirituales siguiendo las huellas de San Ignacio de Loyola, libro ágil que rezuma la alegría cristiana.

Es un libro que nos invita a parar y a pensar, que nos invita a meditar y reflexionar adentrándonos en el corazón de Cristo.

Su autor, Manuel Vargas, sacerdote católico nacido en Madrid en 1975. Licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Eclesiástica San Dámaso y doctor en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia de Comillas. Actualmente es vicario episcopal en la Diócesis de Getafe, vicepresidente del Instituto del Corazón de Cristo de la Archidiócesis de Toledo e incansable director de tandas de Ejercicios Espirituales ignacianos.

A lo largo de los trece capítulos del libro, nuestro corazón poco a poco se va enamorando del corazón misericordioso de Cristo, para convencernos que el amor es posible, si acudimos a su fuente que es Dios mismo. Hemos de dejarnos hacer, Él tiene la iniciativa, y si nos entregamos a vivir en plena comunión con Él, buscando su voluntad, será Él, Él que viva y actúe en mí.

En la vida tan ajetreada que tenemos cada uno de nosotros, los Ejercicios Espirituales son un regalo de Dios, para que escuchemos su Palabra, y custodiados por su silencio, conocer ante Él la verdad de nosotros mismos, y conformarnos siempre más a su voluntad.

Tal y como decía San Ignacio de Loyola la UNICA y ULTIMA finalidad de los Ejercicios Ignacianos ha de ser vencer(se) a sí mismo, ordenar la vida (Ej.21) y cumplir así el único FIN para el que el hombre ha sido creado, que es ALABAR, DAR GLORIA y SERVIR a DIOS nuestro SEÑOR.

Este libro nos ayudará a ordenar nuestra vida, a abrazar el momento que estemos viviendo y a aceptar nuestra existencia con las cruces y alegrías que Dios me regala cada día. Quizá este libro sea la antesala de unos ejercicios espirituales ignacianos presenciales a los que Dios nos llame.

Tomad, Señor, y recibid

Toda mi libertad,

Mi memoria, mi entendimiento,

Y toda mi voluntad,

Todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis y a Vos,

Señor, lo torno,

Todo es vuestro,

Disponed de ello conforme

A vuestra divina Voluntad.

Dadme vuestro Amor y Gracia,

Que esto me basta (Ej. 234).

 

¡Feliz y Santo mes del Sagrado Corazón de Jesús!