Querida familia, feliz y Santa Navidad. 

Hoy “Mirando al Misterio” os queremos traer un libro sencillo que nos muestra el corazón más transparente que se asoma a contemplar el Misterio de la Navidad, porque lo vive en primera persona, María. Ella es la mediadora de ese Misterio, es la mejor mano a la que agarrarse para contemplar la verdad de la Navidad. 

Su autor Juan Carlos Vizoso, sacerdote, licenciado en exégesis bíblica, director y docente de asignaturas bíblicas en el Centro Superior de Estudios Teológicos e Instituto de Ciencias Religiosas de la diócesis Segorbe Castellón, nos invita a la contemplación del Misterio de la Navidad a través del Himno del Magníficat. 

“Proclama mi alma la grandeza del Señor” … en estas palabras contemplamos la glorificación y la alabanza, no cabe otra posibilidad en el alma de quien se topa con la asombrosa iniciativa de Dios. Debemos de recuperar como María, la capacidad de alabar a Dios de forma totalmente gratuita. 

“Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador” …el cristiano se sabe afectuosamente mirado por Dios en su existencia, y ello se ha de traducir en esa alegría, que como cualquier fragancia invade todo lugar que ocupa. María en el Magníficat se alegra al comprobar que el Salvador le ha mirado, le ha elegido y se le ha entregado. Algo que se extiende a cada uno de nosotros… ¿nos hemos dado cuenta de ello?

“La humildad de su esclava” …para encontrarse con el Misterio no es posible la soberbia. Quien no es capaz de dejarse asombrar por la sorpresa de Dios, no podrá nunca ser un auténtico cristiano. El cristiano humilde es el que, en cada obra, elige no poner su autónoma voluntad, sino la voluntad de Dios. Arrodillémonos delante del Misterio totalmente confiados en la voluntad de Dios, como un niño en brazos de sus padres. 

“Protegió a Israel su siervo, recordando su misericordia” …Dios siempre es fiel y la esperanza que nos empuja a convertirnos y a volver a Dios, es que su alianza es perpetua. No debemos olvidar todos los dones, bienes y caricias que hemos recibido a lo largo de nuestra vida de parte de Dios, debemos de custodiarlos como tesoros, a los que acudir en el momento de la tentación. 

“Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen” …Dios no es un relojero que da cuerda a su reloj para que eche a andar y luego se olvida de él, la misericordia de Dios es perpetua.

Esta Navidad al contemplar el Misterio, hemos de llenarnos de gozo por ver como allí se cumple lo que María ya había intuido, la misericordia del Señor viene a nuestro encuentro de generación en generación. El corazón de María en plena sintonía con Dios, anticipa, la gran promesa de Cristo: 

“Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

Feliz y Santa Navidad.